“Terrible”
Los intelectuales y los creadores son dos animales muy distintos.
Hace dos semanas alguien me dijo, en mi cara, que mi trabajo era terrible.
Y no he podido soltarlo.
Yo a esta mujer realmente no la conozco mucho, salvo porque es reconocida en el gremio teatral. Mientras la saludaba, y alguien nos presentaba, ella preguntó quien era yo, entonces le hicieron la nota sobre que yo era “la del monologo de 404 not found” A lo que la maestra responde (parafraseadamente, porque evidentemente no recuerdo las palabras exactas):
"Ah, ¡claro! ¡que fea obra! ¡terrible! ¡muy egocéntrica! ¡muy mal! …todo ´yo, yo, yo´ ¡¡TERRIBLE!!”
Cabe recalcar que la mujer habla con un tono demasiado despectivo y que no sería yo la primera persona a la que le habla así… es muy bien sabido entre sus alumnos que es la típica maestra grosera, violenta, crítica con aire de superioridad y que aparte es muy machista y siempre tiene preferencias por los varones antes que por las mujeres…
Pero el punto es que en ese momento a mi me invadió una mezcla entre coraje y ganas de pararla en seco y decirle que se fuera a la mierda y al mismo tiempo me invadió una extraña sensación de incomodidad, porque la idea de contestarle generaba en mí tres cosas:
1. Caer en sus provocaciones
2. Sentirme muy inmadura por no tener manejo de mis emociones
3. Ser muy irrespetuosa hacia alguien de la tercera edad y además "superior" en un sentido de años de trayectoria...
Así que, contra todos mis impulsos respiré y solo escuché toda su "crítica" en silencio, me tragué mis palabras, y una vez que terminó su extenso comentario ofensivo, sin volver a mirarla, me retiré.
Y aunque me hubiera encantado largarme a mi casa, obviamente tuve que quedarme para el resto del evento. Y lamentablemente no pude evitar contener mis lagrimas durante las siguientes horas.
Por muchos días, después de este suceso, me recriminé por qué le daba tanta importancia a sus palabras. ¿Por qué permitía que me hicieran daño si al final ni siquiera estaba de acuerdo con sus comentarios? Es más, no solo no estaba de acuerdo, sino que tenía material suficiente y de sobra para argumentar a mi favor y en su contra, sin embargo, para ser muy sincera, no podía evitar sentirme como una niña chiquita lastimada, dolida, ofendida... No estaba de acuerdo con nada de lo que dijo…y aun así, me dolió como si tuviera razón.
Así pasaron dos semanas y no escribí ninguna carta, rompí el record perfecto de una carta semanal, pensé que había sido solo falta de disciplina y falta de organización de mi parte hasta que hoy, leyendo encontré en las palabras de otra autora justo lo que estaba sucediendo. Encontré la razón de mi molestia y de mi dolor. Entendí que eso que había sucedido era más grave y más grande de lo que me hubiera gustado aceptar y me decidí a no quedarme callada. Paré mi lectura y me puse a escribir esta carta.
La creatividad no muere por falta de talento,
muere por falta de cuidado.
Y muchas veces, quienes deberían protegerla,
son los primeros en dañarla.
Yo también soy maestra. He dado clases a muchas más de 1,000 personas en toda mi vida, desde niños de kinder hasta adultos mayores en disciplinas como teatro, danza, arte y literatura, en colegios, universidades, cursos y talleres… y lo último que quisiera es ser el motivo de que alguno de esos alumnos sufriera de un bloqueo creativo.
La creatividad necesita un espacio seguro para habitar. La creatividad está vinculada directamente con el juego, con la infancia... y como niños necesitamos reafirmación y seguridad sobre lo que hacemos, no regaños y comentarios violentos que nos privan de nuestro derecho a probar.
Y con esto no quiero que se entienda que estoy en contra de las críticas, para nada. Yo soy la más fan de las críticas, y me parecen extremadamente necesarias. Pero una crítica sobre un trabajo artístico, debería de venir cargada de comentarios que puedan llevar a acciones concretas, a reflexiones activas, cosas que puedo tomar para corregir, o para probar. "Terrible" no es algo que yo pueda corregir, no es algo que yo pueda tomar para trabajar sobre ello. No es una crítica, es solo un comentario ofensivo sobre el trabajo de otra persona.
He recibido muchas críticas maravillosas sobre mi trabajo. Positivas y negativas, pero maravillosas, que me han funcionado para entender cuáles son mis puntos fuertes y mis áreas de oportunidad como dramaturga, como directora y como actriz. No he estado de acuerdo con todas, no siempre debemos estarlo. Pero todas han sido recibidas con mucha gratitud de mi parte, porque veo y valoro el esfuerzo de otras personas por analizar, desmenuzar y crear una crítica fundamentada sobre mi trabajo.
Pero que un maestro o cualquier persona con trayectoria se sienta con la superioridad suficiente para reducir a "terrible" el trabajo de alguien más y además con un tono violento, me parece una de las acciones más reprobables que puede tener un artista.
Ella, dentro de su extenso comentario descalificativo de mi trabajo, dijo que yo no era artista, puesto que los artistas no pueden hablar de ellos mismos... y yo, con el coraje atorado, me cuestionaba como es que esta mujer llego a los lugares que ha llegado sin poder entender mínimamente la importancia del artista hablado sobre el mismo, sobre su vida, sus intereses, sus pasiones, sus dolores, su historia… Sin entender cómo estas historias tan personales, en realidad, reflejan siempre cuestiones políticas, sociales y culturales mucho más grandes que nosotros.
Jamás me sentiría con el derecho suficiente de decirle a otra compañera que no es artista, sin importar su edad, sin importar si su trabajo artístico es de mi agrado o no. ¿Qué convierte a alguien en artista? Me pregunto yo.
¿Es ella más artista que yo? ¿Soy yo más artista que ella? ¿Importa un carajo entrar en estas cuestiones?
Sin conocerla, mientras escuchaba sus palabras, la mujer perdió todo mi respeto y luego me dio lástima pensar en todos los alumnos que habrá hecho sentir una mierda con sus comentarios… Y luego fue ella quien me dio lástima. Porque entendí que en ese momento hablaba desde su herida también, como muchas veces yo lo hice... desde un lugar en el que es más fácil hablar negativamente sobre el trabajo de otros que se están atreviendo a hacer lo que tú no haces.
Últimamente he reflexionado mucho sobre como este tipo de actitudes han surgido mucho a partir de la idea de ser “un intelectual”, a partir de la profesionalización de las artes y de creer que la cantidad de conocimiento que tienes sobre el arte te da superioridad sobre los creadores.
Una cosa es saber entender, desmenuzar y analizar una pieza artística, y requiere de mucho conocimiento y de mucho estudio y de mucho esfuerzo y preparación y realmente aplaudo esa labor. Pero también se necesitan muchos huevos para adentrarse a la página en blanco, al espacio vacío, y a uno mismo, a lo que pasa dentro de nuestras cabezas creativas.
Los intelectuales y los creadores son dos animales muy distintos.
Para mí, la imaginación es más importante que el conocimiento. Y yo estoy muy a favor de que los artistas TIENEN que estudiar, TIENEN que querer comerse el mundo, TIENEN que aprender a conceptualizar su arte, a investigar, e interesarse por leer, pero eso no significa que considere que eso es más importante que el acto de probar, imaginar, crear y atreverse a hacer cosas aún sin entender cómo hacerlas o el por qué quiero hacerlas.
Aún me quedaré reflexionando sobre este tema y quizá en unos días, semanas o meses me encuentre desde otro lugar hablando con una mente más fría… o quizá mi coraje sea aún más grande y tendré que hacer algo más radical al respecto, no lo sé. El punto es que hoy estoy orgullosa de haberme enfrentado una vez más a la página en blanco y estoy aún más orgullosa de una vez más, decidir no quedarme callada ni dejar que las palabras hirientes de otros sean razón suficiente para dudar de mi trabajo o peor aún para generar espacios seguros en los cuales atreverme a experimentar con lo que me salga del orto y hacer más cosas “terribles”.
Gracias a quienes han ayudado a volver este Substack un espacio seguro para mi creatividad, sinceramente los amo.
Att. Cassandra Colis

