Mi Revolución
la sororidad y otras cosas que me duelen
Estas semanas pasadas han sido extremadamente difíciles, estoy segura no solo para mi, si no también para todas.
El 8 de marzo fue un día lleno de emociones encontradas, quería abrazar a mis primas, quería gritar justicia por mi madre, quería marchar al lado de mis amigas y quería sentirme segura y empoderada. Estaba emocionada por salir a las calles a marchar, este sería el primer año en el que saldría acompañada de una de mis mejores amigas, y después de por fin haber encontrado la verdad sobre mi mamá y haber tenido el valor de llevar su historia a escena. Me preparé con tiempo, me maquille de morado, me quedé de ver con mi amiga en el departamento, me despedí de mi novio sabiendo que ese día sería una noche de calles seguras para mi. Me lleve dinero para comprar mis pañuelos y apoyar a mis amigas y otras mujeres que estarían en el mercado vendiendo cosas. Estaba contenta, emocionada y me sentía más segura de mi misma que nunca antes, sentía que mi feminismo estaba completo.
Sin embargo, como sucede muchos años, las cosas se tornaron fácilmente violentas, oscuras y traumáticas.
Alrededor de las 8:30 pm comenzaron las represalias de la policía estatal (Fuerza civil) hacia las mujeres que estaban “dañando” las instalaciones del Palacio de gobierno. No quiero extenderme mucho tratando de explicar porque rayar paredes, quemar puertas y romper vidrios NO ES VANDALISMO, sino un acto de protesta justo y necesario.
Solo me limitaré a decir que una puerta, una pared o un vidrio se remplazan en una par de semanas y no cuestan más que dinero simplemente dinero. El trauma que sufre una mujer después de ser acosada o violada, y la angustia de quienes tenemos familiares o amigas desaparecidas o asesinadas, eso no se remplaza con nada, no se cura con nada, ni con tiempo, ni con dinero ni con terapia. Así que no existe punto de comparación.
Por otro lado toda esa noche y el día siguiente las redes sociales estuvieron inundadas de fotos, videos, posts y mensajes sobre lo que había sucedido, y me tope con el enojo de muchas mujeres por muchas obvias razones, al final decidí que para cuidarme a mi misma trataría de tomar un respiro de las redes sociales porqu a lo largo del tiempo he ido identificando los detonadores de mi ansiedad y esto es uno de ellos, pero entonces comenzó lo peor.
Empecé a cuestionarme a mi misma ¿que debería de estar haciendo? ¿soy suficientemente feminista? ¿estoy haciendo suficiente por las demás? ¿por mi mamá? ¿por mi misma? Me empecé a sentir atacada en todas las publicaciones, empecé a sentir que nada de lo que hacia era suficiente para las demás y eso no paró ahí. De pronto empecé a ver como unas a otras empezaron a ponerse en contra, a señalarse, a denunciarse. Se vieron involucradas muchas mujeres que amo, que admiro, se vieron involucradas asociaciones que seguía, mi facultad, mi carrera, incluso mi trabajo, y mis últimos eventos y me quede sin palabras para describir lo que estaba sintiendo. Era coraje, si, pero sobre todo era miedo, me hicieron sentir miedo.
Me sentía insegura al lado de otras mujeres porque sentía que sería juzgada por cualquier cosa que dijera o no dijera, por cualquier cosa que hiciera o no hiciera, por cosas de mi pasado que quizá se pudieran haber malinterpretado, por mi relación con otras mujeres, por todo. Y lo peor es eso, que me hicieron sentir que tenía que justificar porque mi feminismo era suficiente.
La rabia la entiendo, el miedo lo entiendo, pero ¿la pela entre nosotras mismas? ¿por que? Claro que no soy perfecta, no soy la reina de la sororidad, ni la mejor feminista del mundo, tengo muchas mujeres que sinceramente no me caen bien, existen muchas artistas que han hecho trabajos que realmente no me han gustado, he tenido discusiones y diferencias con muchas mujeres por mil y un cuestiones distintas, he llegado más a creer en un amigo que en otra mujer, pero eso jamás sería razón suficiente para exponer a otra mujer en redes sociales, o para hacerlas sentir menos por sus decisiones o su manera de vivir su feminismo.
Todas hemos llegado a esta lucha por razones distintas y todas tenemos un cierto grado de privilegio en nuestra vida. Hay personas que marchas porque fueron violadas y violentadas, habemos otras que gracias al universo nunca nos han tocado sin consentimiento o nunca nos han puesto un dedo encima, hay mujeres que vivieron violencia domestica, habemos otras que hemos gozado de grandes relaciones, hay mujeres que hemos perdido madres, hermanas, amigas o hijas por un feminicidio y hay otras que gozan de la fortuna de nunca haber tenido que experimentar algo así, hay quien marcha porque sufre todos los días en la incertidumbre de tener una mujer de su familia desaparecida, y habemos otras que somos muy afortunadas de no tener que vivir en esa angustia. Hay madres que marchan porque sus hijas tengan un mejor futuro, habemos quienes no somos madres y no podemos entender ese miedo, hay quienes marchan porque están empezando a entender que este movimiento es importante y necesario para todas, porque habra algunas a quienes las hicieron sentir mal por su cuerpo, o no han podido recibir una mejor oportunidad de trabajo, entre otras cosas. Y ninguna de estas vale mas o menos que el resto.
No me molesta que fueran solo 5 min a la marcha, no me molestan las que se quedaron vendiendo cosas en lugar de marchar, no me molesta que se tomaran fotos con sus carteles bonitos para subirlos a las redes sociales, no me molestan las que queman y rompen todo, no me molesta que estuvieran ahí mujeres que no son de mi agrado en la vida cotidiana, no me molesta que algunas madres llevaran a sus niños varones, no me molesta que algunas menores de edad fueran acompañadas de sus padres, no me molesta que algunas mujeres aún necesiten de sus parejas o amigos varones para sentirse mas seguras, y mucho menos las culpo. Yo fui ellas en algún momento de mi vida y me hubiera gustado que otras mujeres me entendieran y me dijeran que estaba bien en lugar de gritarme y hacerme sentir que no fui parte de su movimiento.
Durante muchos años mi papá fue papá soltero y el era la única persona en la faz de la tierra que me hacía sentir segura. No conozco las historias completas de las otras mujeres que me rodean, no sé porque toman las decisiones que tomas, y no soy nadie para juzgarlas o criticarlas por ello.
Yo no creo que Mariana Rodriguez no sea una aliada, porque con el simple hecho de ser mujer ya vive en el mismo sistema que vivimos nosotras, ¿con más privilegio? si, seguramente, pero que otras tengan más o mejores privilegios que yo, no hace que yo deje de tener privilegio sobre otras, y eso no es nuestra culpa. ¿Que podría ser más empática y contribuir mucho más? o ¿que tiene muchas conductas machistas? bueno yo creo que todas. Esto es un proceso, no hemos dejado de aprender sobre lo que queremos, necesitamos, exigimos y como lo hacemos.
Ninguna revolución en este mundo ha sido sencilla.
Al final decidí que no tengo porque dar explicaciones y justificar mi feminismo ante nadie. Mi lucha es importante y mis razones suficientes y la manera en la que decido llevar mi lucha es tal y como la necesito yo, no como la quieren otras.
Entiendo la rabia y el dolor y no pretendo venir aquí a hablar de la manera correcta de ser feminista porque evidentemente no lo tengo claro. Pero creo que nuestra lucha podría ser un poquito mejor si luchamos desde nuestra incomprensión, desde nuestras dudas y no desde el pretender que lo sabemos todo, que lo entendemos todo y que somos mejor que otras.
No olvides que todas esas mujeres, TODAS, estaban ahí por algo aunque tu no sepas el porque detrás de sus carteles, sus lagrimas y sus gritos. No dejes que tu dolor y tu rabia opaque el de otras. Todas las historias son validas sin importar sus rangos sociales, sus puestos laborales, el apellido que lleven o las familias que carguen a sus espaldas. Sigamos luchando y exigiendo justicia desde la empatía y desde la sororidad. No solo esa de yo te creo por sobre todas las cosas por ser mujer, si no también la de yo te respeto y respeto tu lucha aún si no se ve igual que la mía.
- Cassandra Colis.



Te admiro, admiro tu valor y tu manera de levantar la voz