Los sueños se trabajan.
Es el último round está la diferencia.
“No te vas a rendir” me dije a mi misma frente al espejo de mi baño aún con los ojos hinchados de sueño. “No vas a abandonar este sueño” me repetí mientras el agua fría me despertaba al caer sobre mi espalda.
Siempre me pasa que cuando estoy más cerca de lograr algo que me propuse, me dan ganas de decir, siempre no. Me pongo a pensar en las mil razones por las cuales esa idea que antes me parecía tan buena ahora se ha vuelto tan solo: una mala idea.
Ser impulsiva significa decir sí sin pensarlo, sin dejar que el miedo sea un impedimento para atreverse, aún cuando eso que espera al otro lado de la meta sea completamente desconocido, aún si el camino que espera se ve lleno de púas y espinas. Me leo a mi misma y ser impulsiva suena a una gran fortaleza, sin embargo ser impulsiva y atreverse, si significa empezar, más no significa terminar.
En los últimos 5 años he iniciado más de 10 proyectos distintos, emprendimientos, empresas, obras de teatro, equipos de trabajo, cursos, clases, me he dado de alta en distintas plataformas, he tratado miles de cosas nuevas, cambiado mi look drásticamente más de 6 veces, me he vuelto minimalista, maximalista, he aceptado y renunciado más de 3 trabajos distintos, he perdido y ganado amistades porque mi forma de pensar y mis intereses cambian en el plazo de una semana. He re-decorado la casa más de 5 veces porque a veces quiero cientos de plantas, otras veces quiero empapelar todas paredes, y otras veces solo quisiera vivir en el medio de un bosque lejos de todo, y tener una vaca de mascota.
A lo que quiero llegar es que soy mala, pésima para terminar aquello que me decido a empezar, porque justo antes de terminar es cuando me invade el miedo que no me invadió cuando me tocaba decir: sí. Y cuando el miedo llega, llega con todo. Me invade desde la boca del estomago hasta la garganta, me nubla la vista, me tapa los oídos y se aferra a mi cabeza con fuerza, no me deja pensar, y entonces renunció, me salgo, lo dejo. ¿Por qué seguir con algo que me hace sentir tan mal? ¿Con algo que me incomoda tanto?
Y entonces llega la magia. Porque esas veces que renuncio, esas veces que me arrepiento, que dejó las cosas a medias… son solo el 99% de las veces. Sí, suena mucho. Pero en ese 1% es donde sucede la magia. Esos proyectos que llegan a consumarse son mágicos porque significa que son tan importantes para mi, que me llevaron a luchar contra el miedo hasta el último segundo, y sorprendentemente esos proyectos son siempre los más retadores. Así nació 404 Not Found, luchando contra todos mis miedos. Y así nace ahora Alejandría.
Este fin de semana me senté horas frente a mi computadora, escribiendo, buscando, editando, aprendiendo de programación, de diseño, de marketing, creando redes sociales nuevas, tratando de hacer un branding, entre muchas otras cosas. Me hidraté en café, una taza tras otra. Y luché contra mi ansiedad como si fuera un curso intensivo de manejo de las emociones. Me re-encontré conmigo misma al espejo cada tantas horas para recordarme y repetirme las veces que fueran necesarias: “No te vas a rendir”.
Y no me rendí. Porque los sueños se trabajan, no se cumplen solos.
Porque si realmente deseo ser una artista integral, si realmente quiero llegar a cambiar mis formas de crear y si quiero volver una posibilidad el vivir dignamente del teatro, no me puedo rendir a mitad de camino, tengo que ir con todo contra el miedo.
Así que les presento con mucho orgullo, queridos amigos, la página web oficial de Alejandría Colectiva:
Así mismo les informo que ya tenemos redes sociales oficiales en las cuales pueden seguir de cerca nuestro trabajo:
Tenemos también un nuevo apartado en esta newsletter en el cuál podrán enterarse de todo lo referente a Alejandría a través de su correo aparte de recibir recomendaciones semanales (cada jueves) con proyectos culturales en la ciudad.
Y por último les dejo un vlog sobre el viaje de Costa Rica que subí la semana pasada para que disfruten un poquito de esa bella experiencia con nosotros.



La parte más difícil de cualquier proyecto es terminarlo. Sigue echándole todas tus fuerzas, bien por ti que vas ganándole a los miedos. Espero con ansias que sea el día 10 para ir con Valentina a 404.