Escribir de nuevo.
Recuperando mi creatividad después de la ruptura.
Me perdí, me encontré, me volví a perder y me estoy encontrando.
Han pasado cuatro meses desde que tome una de las decisiones más difíciles y significativas de mi vida. Estoy acostumbrada a los cambios drásticos, a perder gente importante, a tener que empezar de cero, a tener que descubrir quién soy sin la otra persona que era tan especial en mi vida, quién soy fuera de ese espacio seguro, cómodo y cálido que me había envuelto durante tantos años... Y aquí estoy otra vez.
Aunque me cueste admitirlo soy el tipo de persona que quiere que la cuiden y la protejan, que la hagan sentir segura y le ofrezcan una vida “fácil”. Otras veces, (casi siempre) también debo admitir, soy la que no sabe pedir ayuda, la que no quiere hacerlo, la que quiere resolver el mundo entero sola, ser independiente y no necesitar a nadie. En esa contradicción navego y he navegado ya por más de 20 años… casi 30 años en realidad…
Durante los últimos 5 años de mi vida construí algo que sentía solido, una vida que me parecía era la correcta, la que tenía que construir para mi misma. Pero a veces uno tiene que darse cuenta (aunque sea a la fuerza) de que eso que parecía ser estable, realmente no lo era.
En noviembre del año pasado inició una de las etapas más intensas de mi vida, con altos niveles de ansiedad, con mucho estrés, con mucha incertidumbre, con muchas preguntas y muy pocas respuestas.
¿Qué significa amar? ¿Cuando uno sabe si debe seguir o terminar? ¿Cómo se construye una relación sana? ¿Se puede realmente tener una relación sin perderse a uno mismo en el proceso de amar al otro? ¿Si hay amor, significa que no hace falta nada más? ¿Por qué amo de la manera en que lo hago? ¿Por qué hay días en los que me siento atrapada en un lugar que no quiero estar mientras que otros días siento que este es mi único lugar seguro? ¿Vale más quedarse y trabajar en arreglarlo? ¿Vale más irse y aceptar que las personas cambiamos? ¿Se puede trabajar y crear con tu pareja? ¿Se puede perdonar lo que pensabas era imperdonable? ¿Se puede amar a dos personas? ¿Es sano mezclar trabajo y vida personal? ¿Un proyecto artístico gana más o pierde más al involucrar a la persona que amas? ¿Qué pasa con el proyecto cuando la otra persona ya no está? ¿Qué pasa conmigo cuando la otra persona ya no está en tu vida? ¿Que pasa con la otra persona cuando ni el proyecto ni yo estamos en su vida? ¿Qué sucede con la culpa? ¿Cómo uno puede sanar la culpa? ¿Se puede volver a amar después de una ruptura? ¿Cómo uno puede volver a crear después de haber perdido todo? ¿Quién queda cuando ya no queda nada? ¿Puedes construir una nueva relación a la par de terminar otra?¿Y los amigos que eran míos pero ahora son nuestros? ¿Y los amigos que siento que pierdo al perderlo a él también? ¿Y el departamento que era nuestro pero ahora es suyo? ¿Y los gatos que eran mis hijos y ahora ya no veo? ¿Y las rutinas que han desaparecido? ¿Y las cosas que extraño? ¿Y lo que es mejor ahora que no estamos juntos?
Terminé una relación que me daba mucha seguridad. Tomé distancia de la persona que todavía hasta hoy día puedo decir es quién mejor me conoce en la vida. Dejé una casa cómoda en la que no me faltaba nada, dejé la estabilidad financiera que él me brindaba y que es tan necesaria en estos tiempos. Me lancé a un vacío obscuro que me aterraba: la soledad.
¿Por qué?
Para ser 100% sincera aún no creo tener una respuesta concreta, sé que desde el inicio de la relación había cosas que evidentemente no funcionaban, pero que supimos trabajarlas. Algo hermoso de esa relación era que todo lo supimos trabajar, aún cuando éramos dos personas extremadamente distintas. Al final eso que tanto amaba de la relación, el saber trabajar las cosas, se convirtió en algo que me pesaba todos los días, me cansé de trabajar, quería que las cosas fluyeran y fueran más sencillas.
Me fui de ahí, asumiendo que lo que necesitaba era estar sola, y me fui sintiendo que necesitaba re-conectar conmigo misma porque sentía que en el proceso de amarlo a él me había perdido a mi por completo, y podía ver que era el mismo caso para él, que en el proceso de amarme a mi, se había perdido a él. Y si me fui con esa idea, pero solo para encontrar algo completamente distinto.
Hoy después de 4 meses puedo admitir que en realidad no sé estar sola, y que no me gusta estarlo, no quiero estar sola. Re-conectar conmigo no significaba revivir el pasado porque volver a casa de mis abuelos, si fue hermoso pero también extremadamente doloroso. Veía recuerdos en cada esquina que me hacían sentir sola a pesar de estar rodeada de gente que amo y me ama. Me sentí pérdida, dude de todas mis decisiones, muchas veces quería solo hacerme bolita en mi cama y llorar porque ser adulto es muy complicado y a pesar de tener ya 28 años apenas estaba dándome cuenta.
Todavía hoy mientras escribo esta carta quiero llorar.
Siento que he avanzado mucho en estos 4 meses, he afrontado muchos miedos, he descubierto muchas cosas de mi y de mis formas de amar, he construido mi independencia desde un lugar distinto que no había logrado antes. Han surgido miedos nuevos, muchos que no conocía ni pensaba que tenía. Han llegado personas nuevas a mi vida, personas que ahora amo, personas que necesitaba, personas que me hacen sentir y recordar que la vida sigue y que detrás de las nubes el cielo es siempre azul. He aprendido que mis formas de amar no son malas, simplemente son diferentes a las de otros, simplemente tenía que encontrar a alguien que las entendiera, que no las juzgara, que las abrazara o que por lo menos estuviera dispuesto a cuestionar las suyas al lado de las mías.
Sé que mi vida es el arte, se que el único lugar en el que conecto con mi espiritualidad es en en mis procesos creativos, en un aula de ensayo, en una página en blanco, en el escenario… son los únicos lugares en donde veo, siento y abrazo a “Dios” sea lo que sea que eso signifique.
Ahora estoy viviendo el proceso de entender mi trabajo sin la persona que estuvo siempre ahí trabajando conmigo. En los últimos 5 años todos mis procesos creativos, TODOS estuvieron acompañados por él. Hoy que él ya no está lo que más me duele y lo que más estoy sufriendo todos los días es sentir que con él se fue mi arte también.
He trabajado hasta el cansancio para recuperar mi independencia, para nunca más volver a caer en el sentir que mi creatividad, mi arte, mi trabajo depende de otra persona, no así. Estoy luchando con todas mis fuerzas contra la idea de que no podré volver a construir algo como lo que logré construir a su lado. Estoy aprendiendo a soltar el pasado pero sin soltarme a mi, ni a mis proyectos. Estoy aprendiendo a agradecer por lo que fue y seguir adelante con lo que es hoy. Con lo que soy hoy.
Las personas cambiamos constantemente. No fue tu culpa, ni la mía, ni la nuestra. Te amé por lo que fuimos, te amo por lo que somos y te amaré por lo que seamos de aquí en adelante. Cada uno continuará con su vida, cada uno continuará con su arte, encontraremos la manera de sublimar el dolor.
Hoy decido honrar a mi niña interior y volver a escribir.
Porque mi niña interior necesita sentarse a escribir libremente, mi niña interior necesita un abrazo, mi niña interior necesita empezar de cero, mi niña interior necesita que le enseñen a creer de nuevo en el amor, mi niña interior necesita cantar y bailar sin miedo a nada. Mi niña interior necesita dejar de sentirse juzgada. Mi niña interior esta cansada de “trabajar” solo se quiere divertir y hacer las cosas desde el amor, desde la pasión, desde la intuición. Mi niña interior no quiere ser como otros tantos que en el trabajo pierden su amor al teatro. Mi niña interior se rehusa a ser la persona que deja de crear por otra persona. Mi niña interior no será jamás la que se quede llorando en un rincón en lugar de ponerse los guantes y seguir peleando. Mi niña interior no va a tirar la toalla. Mi niña interior se vuelve a enamorar, vuelve a creer, vuelve a crear y confía en que viene siempre algo mejor.
El arte es el camino y el amor es la respuesta.


