Carta #8
Un sueño: más creadores menos actores...
Llevo meses con un tema dando vueltas en mi cabeza. Tengo tres recuerdos:
“Como directora, eres muy buena actriz”.
“No existen actrices hablando sobre la importancia de investigar”
“El objetivo del arte es mostrar quien somos y como vemos el mundo”.
El primero me lo dijo una maestra cuando yo era alumna de la facultad. En su momento me reía a carcajadas de esto, porque en ese entonces consideraba que la dirección era HORRIBLE, que definitivamente jamás quería ser directora y que aunque quisiera serlo de verdad no era buena en ello.
Lo segundo me lo dijo un gran amigo, saliendo de una conferencia que di después de haber estrenado mi primera dirección. En ese momento pensé que no había nada de interesante en lo que dije. Que todos los actores investigaban, que eso no era nada nuevo.
Lo tercero lo leí hace unos días en un libro y entonces todo me empezó a hacer click.
El problema no era que fuera una mala directora, el problema es que no había dirigido nunca, el problema es que no había alimentado mi curiosidad hacia esta disciplina correctamente. El problema es que esperaba que mis clases fueran un lugar en donde aprendiera verdades absolutas, esperaba que con la guía de mis maestros fuera suficiente, pero el problema es que no es así.
El aula de clases debe ser solo eso, un aula en la cual uno debería tener libertad absoluta para crear, para enfrentarse a su curiosidad, a las cosas que nos quitan el sueño, a probar las cosas que aprendemos de nuestros maestros para ver si eso nos resuena, para ver si eso nos funciona, entender las reglas pero no para aplicarlas si no para romperlas. El arte al final se trata de romper reglas. Nadie recuerda a los artistas que copiaron lo que hubo antes de ellos, todos recuerdan a los artistas que generaron algo que nunca había sido visto antes.
Nadie recuerda al actor que hace un personaje aprendido, al contrario a veces los actores quedan encasillados en un personaje porque eso fueron, un personaje y no artistas creando arte.
Me preguntaba porque la mayoría de los actores que sigo terminan siendo productores, directores, guionistas, dramaturgos, novelistas, gestores culturales, etc. Y creo que tiene que ver con que a la mayoría se nos ha educado para ser actores que siguen ordenes, actores como maquinitas que esperan a que les digan a donde moverse y que decir, actores que creen que proponer un trazo, hacer una “ficha de personaje” (actividad que detesto, por cierto) o investigar un poco sobre el contexto histórico, ya significa ser creativos, y no. Nos hemos equivocado.
Ahora entiendo que la investigación que yo propongo para nosotros actores tiene que ver con algo más. Tiene que ver con el indagar sobre nuevas teatralidades, sobre nuestro trabajo actoral en nuestra actualidad. Todo bien con Stanislavski, los grandes son grandes por algo, en sus tiempos lograron lo que se necesitaba para el entendimiento de nuestro arte, de nuestro trabajo, no estaríamos en dónde estamos ahora si no fuera por ellos, son importantes, son la base de todo.
Todo bien con Strasberg, Adler, Meisner, Chekhov, Grotowski, Brecht, Spolin, Artaud, Hages, etc. Todos son grandes, de todos he aprendido gracias a sus teorías, a sus metodologías, a sus técnicas. Me los he leído a todos al menos una vez. Pero todos y cada uno de ellos teorizaron sobre la actuación entre 1800 y 1900, el 70% de estos teóricos son hombres, y ni uno solo es latino.
Si viniera un médico a querer tratarte un cáncer con solo el conocimiento de medicina que existía antes del 2000, seguro te parecería ridículo.
¿Por qué nos negamos a avanzar? ¿Por qué no podemos cuestionar lo que conocemos hasta ahora? Lo que antes funcionó no tiene por qué funcionar ahora. Los tiempos cambian, el mundo cambia, nosotros cambiamos.
El arte cambia, porque nosotros lo cambiamos. Los grandes cambios surgen de alguien cuestionando lo aprendido y atreviéndose a hacer lo contrario, o al menos algo distinto.
Como artista hoy me propongo no parar de cuestionarme nunca por que hacemos lo que hacemos, por que hay cosas que han dejado de funcionar, cómo puedo hacer un mejor trabajo como creadora, como puedo dar un paso más allá de solo actuar, si no más bien buscar de dónde surge para mi la verdadera interpretación, e incluso más allá de eso, como generar la importancia de crear por encima de actuar.
Como docente, a un día de empezar exámenes finales de mis chiquis, me propongo alentarlos a pensar fuera de la caja en la que siempre estamos inmersos, alentarlos a proponer algo nuevo, a relacionarse con sus personajes, a romper reglas, a jugar y divertirse creando, a entender, teorizar y conceptualizar lo que hacen, saber de donde viene lo que proponen y aprender a justificar sus decisiones.
Así que despido esta cartita con preguntas que pueden ayudarme a mi, a mis alumnos o a cualquier creador a cerrar la semana y empezar una nueva, creando un propósito.
¿A qué van a atreverse? ¿Qué reglas van a romper? ¿Qué cosas van a inventar? ¿Qué nuevos conceptos van a crear? ¿Sobre que van a teorizar?







