Carta #6
La ternura, la fragilidad, contar mi historia...
No tengo claro de que va esta carta. Escribo sin tener un plan, ni siquiera un tema del que quiera hablar en la cabeza, simplemente escribo con unas inmensas ganas de escribir.
Hoy en la mañana terminé de ver una mini serie de 10 capítulos “Maid”. Está en Netflix, es del 2021. Recuerdo que ese año traté de verla pero por alguna razón no fue de mi interés y ahora he quedado fascinada.
La historia va de una chica de 25 años que sale de una relación abusiva con su pareja y se escapa de casa con su niña de 3 años para empezar una nueva vida. En esa pequeña trama suceden mil cosas, desde el no querer aceptar que estaba en una relación abusiva, hasta revivir sus traumas de infancia, recordar el abuso que vivió su mamá con su papá, darse cuenta del daño psicológico que esto le dejó a su madre y por lo tanto a ella también. Empezar de cero en un trabajo sin un solo peso en la bolsa, darse cuenta de la bondad de la gente, aprender a pedir ayuda y también darse cuenta de que debe dejar de preocuparse por otros y ayudar a otros a costa suya y de su hija.
Y entre capítulos te muestran un poco de su sueño de estudiar escritura creativa, de ser escritora. Te muestran como escribiendo logra sanar, encontrarle propósito a su vida e incluso como a través de la escritura logra ayudar a otros a salir adelante y termina por contar su historia. Creo que esto fue una de las cosas que más me conmovió y con las que más me sentí identificada.
Pienso que cada vez somos más las personas que escribimos y que tenemos una necesidad por contar nuestra historia. Pienso que algo está pasando con el mundo, con los artistas que ya no quieren solo contar historias de otros o inventar hermosas ficciones, también hay una necesidad grande por hablar de lo único que conocemos y que nos hace quien somos. Nuestra historia.
En los últimos años mis musicos, compositores y cantantes favoritos han sacado temas que hablan sobre ellos, como pequeñas canciones autobiograficas, Residente, Kany garcía, Alejandro Sanz, entre otros…
(René, García, Bio). Eso no quiere decir que ellos hayan sido los primeros, sé que antes hubo muchos otros grandes experimentando esto, entre ellos Fito Paez, que lo adoro. Tampoco pretendo decir que es la primera vez que los artistas hablan de ellos, puesto que al final el arte es siempre un reflejo del artista, sin embargo hay algo distinto. O quizá soy solo yo y mi cabeza loquita que lo percibe así.
En el cine y en la literatura lo veo también, autobiografías (no con autores fantasmas) si no los que verdaderamente se convierten en autores de sus propias historias como Jennette McCurdy con su novela “I’m Glad My Mom Died”, o series como Baby Reindeer, yo antes no había visto algo así. Menos sucediendo todo a la par, en todas las artes hay una necesidad de los artistas por dejar de ser solo cantantes, solo actores, solo escritores y empezar a convertirse en creadores y contar sus propias historias.
En estos últimos días he pensado mucho sobre mi historia, sobre esta necesidad que existe en mi por ser siempre tan transparente, por exponerme, por contar mi vida. Pienso en que siempre mis procesos creativos inician pensando que voy a escribir sobre algo más, 404 not found iba a ser una ficción para hablar de mi mamá y al final fue es lo que es, estas cartas iban a ser para hablar de investigaciones sobre arte, para mostrar una cartelera de eventos y terminaron siendo una maraña de mis pensamientos y mis experiencias de vida. Justo ahora empecé un proyecto pensando que solo montaría un texto ya existente y una vez más me doy cuenta que no, que terminaré escribiendo sobre mi, o sobre nosotros más bien, porque esta vez no estoy sola.
Mi pareja me preguntó un día… “En que puedes medir tu vida?” Inmediatamente pensé: En ausencias, en muertes, en las noches que he llorado sola en mi cama, en las casas en las que he vivido y he dejado, en las personas que estaban y ya no están, en la cantidad de veces que he pronunciado la frase “estoy sola”.
Es muy difícil salir de ese pensamiento, aún con años de terapia, aún compartiendo vida con una persona que me ama, aún pasando tiempo en familia con mis abuelos, mis tíos y mis primos, aún haciendo nuevos amigos… La sensación de soledad me invade todo el tiempo. A veces me he quedado en blanco pensando a quien puedo marcarle a las 3:00 am cuando quiero un abrazo. A veces me he quedado en blanco de a donde correr. He pasado por momentos en mi vida que siento que no tengo con quien compartir, me he preguntado ¿Quién va a contestarme el teléfono siempre? ¿Quién va a amarme incondicionalmente? ¿Con quién puedo ser 100% yo misma, transparente? ¿Quién verdaderamente me entiende?
Aún cuando es evidente que hay gente que me quiere y que me ayudará si lo necesito, sigo teniendo una vocesita que de vez en cuando me hace repetir la frase “estoy sola”.
Y creo que por eso escribo, porque cuando escribo siento que estoy conmigo. Porque cuando escribo siento que me acompaño. Porque cuando escribo siento que mis papás me leen. Porque cuando escribo siento que conecto con otros, que otros conectan conmigo. Porque escribo y siento que me entienden. Porque cuando escribo a veces me escriben personas para decirme, “a mi también me pasa eso” “yo también me siento así” “pusiste palabras a lo que no sabía como decir” y entonces todo tiene sentido y por esos pequeños minutos, dejo de sentirme sola.
La persona que más amo me dijo la semana pasada que era importante que siguiera escribiendo estas cartas y eso para mi significó más de lo que cree. Porque sentí que alguien encontraba sentido en lo que yo encuentro sentido. Anoche hablaba con él sobre como escribir y desarrollar un proyecto desde el amor y no desde el dolor, o sí desde el dolor, pero el dolor que uno siente cuando se enamora y con ello daña a alguien más, con el amor que uno siente por esa persona que te ha decidido “soltar”. Con el amor después del amor que llega a veces así sin avisar y uno tiene que tomar la decisión de seguir o dejar. Anoche hablaba con él sobre la importancia de escribir desde nuestra realidad y me sentí tan escuchada y tan entendida que quise llorar.
Casi siempre escribir es lo único que me da un piso de realidad y a la par me ayuda a volar más allá de la cotidianeidad.
Esta semana también empecé a leer un nuevo libro, “The Creative Act: A way of Being” llevo muy poquito pero ya me ha dejado muchas tareas…
Pienso en que es importante que vaya adaptando cosas de mi rutina diaria para estar más presente, conmigo y con los míos, para seguir creando pero también para entender porque creo lo que creo y así seguir creciendo… como artista, como creadora, como escritora, y como persona.








