Carta #26
La nostalgia me está matando.
Me desperté a las 6:00 am y estaba llorando, tenía mis mejillas húmedas, mis ojitos hinchados, y lo primero que hice fue suspirar.
¿Qué soñé? me pregunté. Cerré mis ojitos de nuevo y traté de recrear las imágenes de mi sueño pero no funcionó. Solo vi manchas de colores borrosas y me quedó la sensación de haber perdido algo.
Enseguida pensé que llevo mucho tiempo sin escribir.
El fin de semana me fui de viaje con algunos de mis primos. Fue un viaje chiquito, hace unas semanas falleció una tía y queríamos hacer algo distinto, algo juntos, algo que nos ayudara a despejarnos y divertirnos.
Por un momento pensé que tendría que cancelar porque mis finanzas no estaban en un buen lugar, pero al final decidí que valía la pena el gasto y no me equivoqué.
Todo empezó con un viaje en carretera Barbie y yo solas. Barbie es mi prima, hija de una hermana de mi papá. Esa niña (que ya de niña no tiene nada) es como una hermana, lo ha sido siempre. Crecimos juntas, es 4 años más chica que yo, con ella aprendí un poco lo que significa tener una hermana, con ella peleaba, con ella jugaba, con ella dormía… éramos confidentes.
Con el tiempo las cosas de la vida nos fueron distanciando, la escuela, los trabajos, las distancias de nuestras casas, nuestras relaciones, etc. Sin embargo el amor ha estado siempre intacto. Y tener este viaje con ella en carretera escuchando música, cantando y chismeando fue como abrazar con fuerza algo en mi que no sabía que necesitaba un abrazo.
Los viajes en carretera y los columpios, son mi lugar favorito en el mundo.
Llegamos a Laredo, nos encontramos con mis otros primos, platicamos un montón, viajamos a San Antonio, fuimos a Six Flags, me sentí como cuando estábamos chiquitos. Me acordé cuando mi papá nos llevaba a Plaza Sésamo, a Bosque Mágico al Bioparque… Me acordé cuando la vida era más fácil, más bonita, cuando me sentía segura siempre.
Me di cuenta de la cantidad de miedo que he ido acumulando con el paso del tiempo, me puse muy triste. También me di cuenta de lo afortunada que soy por tener una familia tan hermosa, por poder hacer viajes como estos.
En 3 días reviví los primeros 16 años de mi vida y sané muchas cosas horribles de los últimos años.
Regresé a casa sintiéndome mucho más en paz, mucho más tranquila pero también mucho más nostálgica.
Como la buena loca de las listas que soy, decidí hacer una lista de cosas que dejé de hacer en los últimos años o los últimos meses y que quiero volver a hacer…
1. Escribir y publicar una carta
2. Ir al cine
3. Comprar un libro
4. Hacer un regalo por gusto, por amor
5. Salir a bailar
6. Volver a correr
7. Dejar crecer mi cabello natural
8. Conocer una cafetería nueva
9. Ir a una alberca
10. Ir a un concierto
Por alguna razón llevaba meses u años sin hacer estas cosas. El viaje en carretera me inspiró para animarme a volver a otras cosas que podrían hacerme feliz.
A veces quisiera ser más valiente, quisiera tener menos miedos. Las personas cerquita de mi siempre me definen como alguien fuerte, yo misma me defino siempre como alguien impulsiva, sin embargo de un tiempo para acá considero que soy un poco miedosa también. A veces me siento muy chiquitita en un mundo demasiado grande para mi.
A veces me da miedo no ser suficiente para la gente que amo. A veces me da miedo no cumplir expectativas. A veces me da miedo hablar de más. A veces me da miedo quedarme callada de más. A veces me da miedo ser muy intensa y amar demasiado. A veces me da miedo arrepentirme de no haber demostrado lo mucho que amaba, lo mucho que me importaba.
Sé que sobre pienso todo lo que hago y todo lo que digo. Sé que sobre pienso el mismo hecho de sobre pensar. Quisiera ser más fuerte y parar esos impulsos que me obligan a pensar de más. Pero a veces solo quisiera ese abrazo que me de calma, que me de paz, que de alguna manera sin palabras me dice “no pasa nada” o “todo pasará”.
A veces quisiera no tener que buscar ayuda en los otros. Quisiera no tener que pedir un encuentro, no tener que pedir un mensaje, no tener que pedir un te quiero. Pero luego recuerdo que la gente está de las maneras en las que pueden hacerlo. Así como yo a veces estoy presente cuando otros me sienten ausente, porque cada uno ama a su manera y desde sus propios lugares.
A veces uno necesita ser valiente para atreverse a decir lo que siente y pedir lo que sea que le de calma a su mente.
A veces quisiera ser más valiente.
Cassandra Colis









