Carta #21
¿Qué te persigue en el silencio?
Acabo de leer una carta de otra creadora en substack y cerraba con la pregunta: ¿Qué te persigue en el silencio? y me cayó como balde de agua fría.
Enseguida puse pausa a mi música me quedé en silencio unos minutos, tomé mi journal y me puse a escribir sin parar. Al final después de aproximadamente 1 hora tenía 4 cuartillas llenas de palabras con todo eso que me persigue cuando me permito estar en silencio. Con todo eso que me ahoga y que cada cierto tiempo me exige que le preste atención.
Creo que ya lo he mencionado muchas veces, pero volveré a hacerlo. No me gusta estar en silencio, el silencio me da miedo. En las noches duermo con música tranquila, en las mañanas me pongo algún buen podcast. Mientras escribo hay música de fondo. En mis tiempos libres una buena serie o una película… Hacer ejercicio siempre con música, mientras cocino y mientras como me acompañan videos de youtube. Salgo a caminar o correr con música, en los ubers y camiones, con música. Me gusta vivir en la ciudad porque en las calles siempre hay sonidos, conversaciones ajenas, risas, música… La única actividad que me gusta hacer en completo silencio es leer.
Porque leyendo no pienso en mis cosas, desconecto y me voy a otro mundo, escucho los sonidos de las historias, les invento voces en mi cabeza, me siento parte de ellos. Realmente no se siente como estar en silencio.
¿Y que pasa con el silencio que me da tanto miedo?
Querido...
¿Donde estás? Te siento cerca y me da miedo. Odio no tener clara tu próxima llegada. Cada día disfrutar de tu ausencia me da inseguridad. Cada día que llego a mi casa espero no encontrarme contigo y cuando estás cerca prefiero correr a mi cuarto, poner música, cantar e ignorar tu presencia.
No, no te odio. No te odio porque muchos años de mi vida disfruté de tu compañía. No te odio porque toda mi infancia te volviste mi mejor amigo, mi amigo más cercano y más querido, con quien pasaba la mayor parte del tiempo a solas en mi habitación. No te odio porque recuerdo que te amaba.
Cuando mis papás peleaban, cuando mi mamá lloraba, cuando se burlaban de mi... Todas esas veces solo tu me rescatabas, y si, de verdad te amaba.
No te odio. Te tengo miedo. Te temo porque me traicionaste y un día en lugar de salvarme comenzaste a lastimarme.
Llegaste un día como cualquiera pero esta vez en lugar de acompañarme sellaste los labios de quien más amaba. Cerraste sus labios para siempre.
Intenté perdonarte. Intenté compartir momentos como antes contigo pero cuando estabas recuperando mi confianza volviste a traicionarme. Por segunda vez sellaste unos labios y te hiciste presente para siempre en él.
No, no te odio. Te tengo miedo. No quiero que vuelvas ¡NO QUIERO! ¿Por que tuviste que cerrar los labios de aquellos que más amaba? ¡NO QUIERO QUE VUELVAS! Ya no quiero tenerte cerca.
Querido Silencio, Perdí el gusto a tu compañía, espero lo entiendas...
Att. Cassandra Colis.
Cuando escribí esto era solo una niña, tenía 18 años, iba entrando a la facultad y me sentía “inspirada”. Y aunque no sea muy bueno, pienso que lo hermoso de escribir y compartir y guardar nuestros escritos es poder ir atrás a eso que nos movía, que nos lastimaba, que nos emocionaba y reflexionar sobre cuanto la vida ha cambiado o sigue igual y por qué.
Llevo más de 10 años teniéndole miedo al silencio. Y eso me parece muy fuerte. En mi cabeza el silencio esta directamente relacionado con la soledad, con la muerte, con la ausencia, con las malas noticias, con mi ansiedad. Y ya no quiero que sea así. Quiero hacer las paces con el silencio y aprender a amarlo de nuevo.
Recuerdo que de niña como hija única de papás divorciados y con una mamá que trabajaba todo el día, yo pasaba horas y horas encerrada en mi cuarto jugando en silencio y era profundamente feliz. Quisiera recordar que pasaba por mi cabeza antes…
Hoy cuando estoy en silencio por mi cabeza pasan cosas horribles. Me da miedo la idea de seguir perdiendo gente que amo, pienso en las posibilidades de seguir perdiendo familia y amigos, de alejarme del mundo, de no aprender a amar y ser amada, de terminar sola, pienso en deudas y en procesos burocráticos, hago listas de todas las personas que me odian, hago listas de todas las personas que extraño. Pienso en todas las veces que la cagué y dije lo que no debía decir, hice lo que no debía hacer. Me gana la culpa, me dan ganas de hablarle a gente que no sabe nada de mi desde hace años. Pienso que mudarme a otro país con 100 pesos y una mochila es la mejor idea del mundo. Me arrepiento de no haberle dicho te amo a la persona que amaba, me arrepiento de haberle dicho te amo a la persona que me rompió el corazón. Me dan ganas de mandar todo a la mierda y quedarme encerrada en mi cuarto un mes, borrar mis redes sociales y no hablar con nadie. Pienso que debí de ser diseñadora de interiores, o psicóloga, o escritora, o guardabosques, pienso que debí estudiar filosofía o literatura, que debí aprender a manejar desde hace mucho, que debí aprender ahorrar hace mucho. Pienso que ya voy tarde en la vida que debería de estar casada y tener hijos, una casa, un trabajo estable, haber publicado un libro… Y luego recuerdo que soy yo y que todo esto que estoy pensando no tiene sentido. Me da ansiedad, me estreso. Lloro, me quedo quieta mirando a la nada y termino por rendirme, me pongo una buena playlist y termino esta carta.
En 6 días cumplo años… 29 años. Mis últimos 20’s.
Mañana tengo mi última función del año con 404 Not Found en Casa Teatro Reynosa. Y estamos a 18 días de terminar el año. Mi cabecita no deja de pensar en todo lo que quiero hacer antes de que termine el año, y todo lo que quiero lograr el año que viene.
Pero hoy para honrar este tema de silencio me doy 5 minutos para agradecer en silencio todo lo que viví y logré este año…
Este 2024 lo inicié con 28 años, saliendo de una relación de 5 años, la mejor relación de mi vida y empezando otra que terminó siendo la peor relación de mi vida. Este año me enamoré y desenamoré un montón de veces.
Salí muchas veces a la terraza a disfrutar del sol, volví a viajar en camión, corrí más de 50 días seguidos.
Me mudé, me regresé a casa de mi abuela, compartí un departamento chiquito con un chico que adoraba y llegué a un loft de ensueño con él para terminar en el departamento en el que vivo hoy, que la verdad ocupa mucho trabajo pero que seguro en unos meses podré volver un hogar acogedor… Perdí a mis gatos y luego los recuperé, se perdió Pixel por 2 semanas y luego la recuperé. Perdí un trabajo que pensé que siempre había soñado pero que estando dentro me di cuenta que no era lo que yo pensaba. Perdí amistades importantes y me dolió mucho la traición de ciertas personas, recuperé otras amistades que tenía años de no ver… Entré a un club de lectura, quemé muchas cartas. me mojé bajo la lluvia cientos de veces.
Se casó mi mejor amigo, se embarazó una gran amiga, le propusieron matrimonio a otras dos amigas que amo.
Marcela y yo formamos la relación de amistad más hermosa que hemos tenido jamás gracias a que nos ayudamos a reparar lo que otros rompieron. Nunca había vivido una ruptura tan intensa al mismo tiempo que una amiga, es horrible pero también una de las mejores experiencias de mi vida. Viajé mucho, volvió mi Ejercito Iluminado, me reconcilié con Ricardo, después de años de no hablar, y la verdad que extrañaba mucho, Volví a reírme a carcajadas con German. Conocí ciudades maravillosas como Chihuahua y Hermosillo…
Fui a la Muestra Nacional!!! Conocí gente maravillosa, que ahora extraño todos los días, Leí críticas muy interesantes de mi trabajo… Lloré lo que no había llorado en mi vida, tuve muchos de los mejores días de mi vida, vi grandes atardeceres, me metí a la playa con gusto, me volqué en la carretera y sigo viva, hice las pases con mi cuerpo. Sobreviví con 0 pesos en la bolsa, nació Filosofía del Tocador, que se volvió un grupo de apoyo entre amigas para salir adelante de momentos difíciles.
Tomé, bailé y canté con la certeza de que vendrían tiempos mejores y que todas las heridas sanarían. Quedamos seleccionados en el México en Escena, mi hermoso Gorguz cumplió muchas metas, aprendí a amar aún más a Manolo y Alberto, esta compañía es cada vez más mi casa, mi familia, mi lugar seguro. Mi papá me mandó un regalo desde el cielo, inicié más tramites burocráticos.
Llegamos a 100 suscriptores en estas cartas, recibí mensajes realmente hermosos de ustedes lectores, amigos, gente que no conozco y no me conoce pero que gracias a este espacio compartimos el ser vulnerables. Han pasado muchas cosas… y a pesar de todo fue un buen año. Gracias ✨🌻
~Cassandra Colis





Que bonita la introspección. Y que fregon que conociste Hermosillo yo soy de ahi! Ahaha pero me largué de ahi hace 9 años para emprender el viaje en 🇺🇸.
Sigue escribiendo asi tan abiertamente eso es conexión.