Carta #20
Bloqueada en palabras.
Éste es mi cuarto borrador tratando de sacar una carta esta semana. No sé de que escribir. Por primera vez en mucho tiempo me siento bloqueada. Mi ansiedad está por las nubes y de tantas razones ya no sé de que vale la pena escribir.
Llevo semanas leyendo a muchos grandes escritores latinos por aquí. Me gusta la idea de crear comunidad, muchos de ustedes escriben muy bien y quizá también son parte de la razón por la cuál ahora no sé que escribir y que siento que nada es suficiente.
He escuchado más música que nunca. Y me clavo en las letras y todas me recuerdan a alguien y me inunda una nostalgia inmensa. No he pasado un solo segundo en silencio, la playlist que tengo de fondo ahorita me pide que escriba sobre amor y desamor y aunque me parece una buena idea, por más que lo sigo intentando las palabras no salen. Mi cabeza se queda en blanco. Creo que es un mecanismo de defensa. Creo que mi corazón quiere pretender que ya no siente nada.
Hace frío y el frío me gusta pero también me pone triste. Mi cuarto esta lleno de ventanas, siento que ni con calefacción ni con mil colchas logro dormir bien. En la ventana frente a mi escritorio, en el cual me siento a escribir, hay un árbol de naranjas, hace no mucho soñaba con tener uno de estos en mi casa, hace no mucho un árbol de naranjas significaba una promesa de amor, de familia. Ahora lo veo y la única naranja que aún se resiste a caer, me pone triste. Me dan ganas de susurrarle:
Ya suéltate, no quieres quedarte ahí para siempre. Ya se fueron todas, no te aferres tanto a algo que no puede ser para siempre.
Pero parece que me ve de regreso, me sonríe y me dice: todavía no es tiempo.
¿Qué puedo escribir yo de amor?
Todas las últimas novelas que he leído hablan de amor, de relación de pareja, de encontrar al amor de tu vida, de enamorarte de tu mejor amigo, de encontrar todo lo que necesitabas en una persona, de descubrir que hay alguien que puede amarte a pesar de tus defectos, a pesar de tus locuras. Novelas que hablan de descubrir que hay alguien que encaja con todo lo lindo pero también con todo lo malo, que te hace reír pero también se sienta a verte llorar y abrazarte. Que no solo te da la razón que también tiene una voz y se hace escuchar, que te cuida y te protege y se deja cuidar y te quiere cerca. Novelas que tienen el balance perfecto entre romance, amistad, buen sexo, promesas de un futuro, estabilidad, diversión y paz. Ese balance perfecto que a veces le hace creer al lector que realmente es posible encontrar a alguien así acá en el mundo real. Y quizá si que es posible encontrar a alguien que encaje de esa manera pero quizá cuando lo encuentren no podrán estar juntos.
Pienso que quiero escribir sobre aprender a estar sola, sobre pasar tiempo con una misma, sobre ser independiente y valorarse en todos los sentidos sin necesitar de una pareja, sin necesitar de nadie que te valide. Pero cada 3 o 4 palabras reviso mi celular para saber si ya me escribió esa persona con la que ni siquiera debería de estar hablando tanto y entonces pienso, por favor Cassandra que clase de hipocresía es esta, ¿qué vas a saber tu de estar sola'?.
¿Qué voy a saber yo de estar sola? Si me gusta estar sola, me gusta estar encerrada en mi mundo, estar horas en silencio leyendo, escuchando mi música, escribiendo, me encanta ir al parque a correr sola, me encanta ir en el Uber y que no me hablen ir en el camión o caminando por la calle con mis audífonos sintiendo que voy en mi propio videoclip triste o de amor y desconectar de todos. Pero no me gusta dormir sola, tampoco me gusta despertar sola, tampoco me gusta sentir que quiero platicar con alguien y que no hay nadie a mi lado. No me gusta sentir que tengo que pensar en un futuro sola, no me gusta no tener a quien contarle pequeños detalles de mis días, no me gusta estar enferma y no tener a alguien que me compre medicina y me ayude a sentirme mejor.
Cómo voy a hablar de estar sola, si llevo semanas soñando con una vida al lado de alguien, si soy la que llora porque le regalan flores a otras y no a mi, si soy la que llora porque no se siente tan bonita o tan importante, porque se siente siempre en un segundo plano. Cómo voy a hablar sobre estar sola si anoche soñé con mi boda y me desperté y pensé puta madre si quiero casarme, quiero ese vestido y ese ramo, quiero el anillo en mi mano, quiero esas risas mientras bailábamos, quiero esa idea de escaparnos a mitad de la fiesta para encerrarnos solos a disfrutarnos, quiero esas palabras que dices en el altar, quiero mis lagrimas, quiero. Y amanecí con mi journal y terminé escribiendo una carta enorme que nunca voy a mandar revelando todas las cosas que siempre digo que no quiero pero que a su lado si quiero.
Y entonces decido cambiar mi playlist pensando que saldrá algo que ayude con este bloqueo pero lo que sale resulta peor porque ahora siento que la vida me dice, mejor descansa, no tienes que escribir nada, puedes rendirte. Y empiezo a llorar porque pienso que si no escribo, que si no leo, que si no me subo a un escenario, no soy nada.
Así que me decido a no escribir un borrador más y que aunque quizá esta carta no tendrá ni pies ni cabeza, aunque quizá estoy hablando de más (como siempreeee) igual me decido que voy a terminar de escribir esta carta y la voy a mandar porque al final lo único que importa es que esto soy yo, palabras.
Siempre he sido eso. Palabras.
Palabras atoradas en la garganta.
Palabras escritas en papel con plumitas de colores.
Palabras en los más de 15 diarios que tengo guardados.
Palabras en archivos incompletos que jamás verán la luz.
Palabras en cartas enviadas por correo, que a veces no son contestadas.
Palabras en canciones.
Palabras subrayadas en mis libros.
Palabras dichas arriba de un escenario.
Palabras entre risas y entre cervezas.
Palabras llenas de rabia y resentimiento.
Palabras entre besos y caricias.
Palabras que salieron y no sabía que estaban.
Palabras entre llanto y sollozos.
Palabras de despedida.
Palabras que dicen un “te extraño” escondido.
Palabras que duelen.
Palabras que sanan.
Palabras que me ayudan a hacer amigos.
Palabras que me ayudan a perderlos.
Palabras en acrósticos.
Palabras que no se escuchan porque siempre pierdo la voz.
Palabras que enamoran.
Palabras que desilusionan.
Palabras que tratan de pedir favores.
Palabras que casi piden a gritos ayuda.
Palabras que son solo mías.
Palabras que quisiera que fueran tuyas.
Palabras que a veces no son suficientes.
Palabras que te digo con mi mirada.
Palabras llenas de promesas
Palabras que te piden “quédate”
Palabras que me meten en problemas.
Palabras que son más carcajada que palabras.
Palabras que son sueños imposibles.
Palabras que solo se comparten en la cama.
Palabras que se pierden y confunden.
Palabras tatuadas.
Palabras aquí
Palabras ahora.
Aún bloqueada lo único que soy y lo único que queda, son palabras.





