Carta #2
Libros, salir a correr, el amor y otras cosas que dan sentido a la vida...
Después de un inicio de año muy caótico, este abril decidí enfocarme en retomar un estilo de vida más creativo y saludable. Empecé a salir a correr todos los días, estoy haciendo yoga, meditando, practicando journaling, leyendo, por fin terminé un libro completo en lo que va de este año, (se los anexo abajo por si les interesa saber mis lecturas), y lo más importante es que aplique a algunas convocatorias y estoy empezando a crear otra vez.
En los 4 meses que van del año no había terminado ni un solo libro, no había sido constante con mis entrenamientos, y mi voz creativa estaba pérdida y callada, aún cuando una necesidad latente por crear me despertaba cada mañana con nuevas ideas y una lista de pendientes por resolver.
El año pasado al terminar mi relación amorosa, mis hábitos se fueron a la basura y mi creatividad se vio directamente afectada, aunque también inspirada. A la par de mi ruptura, me volví a enamorar y en ese proceso mi creatividad también se vio afectada y aún más inspirada. Entre el caos de la vida diaria, mudarme de casa 3 veces, recuperar perder y volver a recuperar a mis gathijos, verme involucrada en chismes, pensar en abandonar mi trabajo (otra vez) decidir que no era una buena idea para mi economía y tratar de encontrar la respuesta a ¿qué carajos necesito? inicie un nuevo proyecto: Clausura de Amor.
Mírate por favor. Mírate. Mira lo que transmites, mira lo que transmite tu rostro. No quiero ese rostro. No quiero esas lágrimas, esas supuestas lágrimas. Esas lágrimas son la muestra de una angustia filosófica, no gran cosa. No lloras un amor perdido como un clavo esperando un cuadro. Lloras, o más bien llora en ti, y eso es lo que vemos hundirse, la muerte de una débil concepción del amor.
Entre el 2015 o 2016 vi una obra dentro de un Festival de Teatro Nuevo León “Clausura del Amor” de Pascal Rambert, un autor francés. La obra era de CDMX y ha sido una de las mejores cosas que he visto en mi vida. ¿Por qué? pues, para ser sincera, realmente no recuerdo que escénicamente fuera TAN maravillosa pero si recuerdo el impacto que el texto tuvo directamente en mi.
Siempre he sido amante de las palabras, siempre he pensado en la importancia del lenguaje, del uso que le damos a las palabras según la gente con la que nos rodeamos, el poder que tienen las palabras para dañarnos, o el poder que éstas nos dan para dañar a alguien. La palabra me parece algo tan increíblemente hermoso, y me da miedo.
Cuando escucho música, lo que realmente escucho son las letras de las canciones, por eso mis artistas favoritos son compositores. Cuando leo, disfruto más la ficción que la teoría, y me enamoro de los autores que logran que me olvide de mi vida y me sumerja en su mundo solo con el uso de palabras. Cuando conocí el teatro me enamoré de la idea de contar historias en el escenario, de los textos, de la palabra. Y ahora que empiezo una carrera como creadora, más que como actriz… ahora más que la palabra, me seduce la ausencia de ella.
Después de 10 años, hoy me reencuentro con este texto, pero con otra perspectiva sobre él. A mis 19 años la idea que tenía del amor y de una ruptura amorosa era completamente distinta a la que tengo el día de hoy.
Aún entiendo poco o nada sobre el amor, sobre las relaciones amorosas y sobre las rupturas. Después de 6 meses de haber terminado mi relación hay cosas que siguen siendo complicadas para seguir adelante mi día a día, para “soltar” mi pasado, para “avanzar” y para volver a formar una vida al lado de alguien más. Volverme a enamorar fue más sencillo de lo que esperaba sin embargo, eso no quita que mi manera de relacionarme ahora este muy afectada por el miedo a no saber amar.
¿Qué significa no saber amar?
Siempre he sentido que mi manera de ver y vivir el amor no es la misma que el resto de las personas. Que la idea de vivir felices para siempre está distorsionada en mi cabeza, que el miedo a perder a la otra persona es siempre tan fuerte que a veces yo misma ocasiono esa distancia.
La vida me ha unido a otra persona, a otro ser creativo que vive una pérdida, una clausura de amor igual que yo. Ahora creamos juntos, a partir de la pregunta ¿qué significa amar? Con el texto de Pascal Rambert en la mano, esperando que de sus palabras podamos nosotros encontrar la fuerza para hablar con nuestras palabras sobre nuestras rupturas, sin olvidar nunca que a pesar de cualquier clausura, el amor sigue siendo la fuerza más grande de este mundo.
Y hoy despido esta carta con la portada del primer libro que terminé este año, con una cita de una de mis películas favoritas: Interestelar, y con la esperanza de que en una próxima carta pueda contarles más sobre lo que voy filosofando del amor y las clausuras del amor…
Pueden ver mi reseña en goodreads y pueden comprarlo en amazon
“El amor es lo único que somos capaces de percibir que trasciende las dimensiones del tiempo y del espacio”.







