Carta #15
Mi revolución es amar.
La vida es corta. A veces más corta de lo que pensamos.
Hace unos días mientras escribía en mi diario me di cuenta de que en verdad mi miedo al compromiso es enorme (mil veces más grande de lo que pensaba) y no me refiero solo al compromiso que lleva a un matrimonio si no en general a comprometerme a cualquier tipo de relación, a cualquier persona. Me sucede incluso con mi familia. Me di cuenta que llevo años huyendo de la idea de amar tanto a alguien que un día cuando ya no estén en mi vida, vuelva a doler como la última vez.
Me quedé pensando en si esto es sano o no. Por supuesto que mi primer instinto es pensar que claro que no, que no puede ser sano amar a medias, que no puede ser sano prohibirse amar sin miedo. Pero al mismo tiempo recuerdo el dolor que me ha causado perder gente que amaba con todo mi ser, y pienso que no puede ser tan malo cuidarse de esos dolores que uno no puede evitar, como perder gente.
Llevo 6 meses enamorada pero a medias, cuidándome de todo. Cuidándome de lo que opinará la gente, de que subo y que no subo en las redes, de que no se me vaya de las manos enamorarme, “voy terminando una relación de 5 años, una ruptura que me dolió como ningún otra, no puedo solo volver a enamorarme así sin cuidado, y tan rápido…” Me lo repetí muchas veces el primer mes en mi cabeza, sin darme cuenta que ya lo estaba haciendo, que cada día estaba amando más y más y que ya no quería evitarlo.
Me enamoré. Y ¿por qué no vivirlo hasta sus últimas consecuencias?
¿Será para toda la vida? No lo sé. Espero que sí… pero aún si no lo fuera, no importa. Lo único que importa es que amar a medias es vivir a medias, es triste, es algo que no quiero hacer más, es algo que no me representa.
“Yo soy un ser de luz. Yo soy un ser de amor.” Me he repetido este mi mantra mil veces, y aún así no he sido fiel a él. No lo había entendido.
¿A quién se le ocurrió que amar era un pecado? Ya no quiero amar con miedo. Nunca más. A nadie. Ni a mi novio, ni a mis amigos, ni a mi familia.
Llevo muchos años poniendo barreras, he perdido a mi abuelita sintiendo que no dolió tanto gracias a mis barreras pero también arrepintiéndome por no haber pasado más tiempo con ella en los últimos años, por no haberle hecho más regalos, más cartas… por no haberla abrazado más, viajado con ella, ser más amorosa, más atenta, haberle preguntado más sobre su vida, haber empezado a escribir un libro sobre ella.
Con el tiempo muchos amigos se han alejado, por diferencias, por malos entendidos, por darme cuenta que su amor no era lo que yo quería en ese momento, porque ellos se dieran cuenta que mi amor no era lo que querían o necesitaban en ese momento, o simplemente porque nuestras vidas ahora son tan diferentes que no tenemos nada en común. Al igual que con mi abuela las distancias me han sido “sencillas" Más manejables, gracias a mis barreras. Extraño, pero no me duele. No me duele, pero me arrepiento. A veces aún sueño sus rostros, sueño nuestras fiestas, nuestras conversaciones, nuestras noches de desvelos… deseando volver a vivir alguna.
Ahora me encuentro en una relación muy hermosa en muchos sentidos, con alguien que complementa mi locura y mi intensidad, que me escucha, que me cuida, que me hace replantearme todo. Estoy con alguien que al contrario de mi ama con intensidad, vive con intensidad y sin barreras y me duele descubrir como mis miedos forman barreras entre nosotros, barreras que vienen de un miedo a volver a perder a la persona que más amo, barreras que pongo por el miedo a no saber amar y terminar dañando a otra persona que amo, barreras por el miedo al que dirán, por sentir que la gente me juzga (como si no estuviera ya tan acostumbrada a esto). Barreras que me pongo solo por costumbre, por costumbre a vivir a medias…
Estoy muy cansada de estar siempre cuidándome. Quiero amar.
Quiero que amar sea mi revolución.
Ya no quiero vivir por y para otros, ni siquiera me interesa vivir para mi yo del pasado o para mi yo del futuro, me he cansado de extrañar, porque extraño todo el tiempo, todo el día todos los días, siempre extraño a alguien… la lista siempre es larga… Hay personas que extraño porque han muerto y no podré volver a sentirlos cerca, hay personas que extraño porque aunque están cerca la relación que nos unía se ha perdido. A veces quisiera solo levantar el teléfono, hacer una llamada: “Te extraño” y tratar de recuperar el tiempo perdido… Otras veces pienso que quizá solo es un acto muy egoísta de mi parte no haber cuidado una relación y luego querer recuperarla a mi antojo.
Desde la semana pasada me prometí a mi misma que amar sería mi revolución. Que pondría el amor por encima de todo. Que no volveré a dejar que mis barreras me prohiban amar y ser amada por completo por mi familia, por mis amigos, y por mi novio.
Primero el amor, después todo lo demás.
Espero que llegue el día en el que pueda decir con mucho orgullo que mis miedos ya no me controlan, que he dejado de cuidarme, que solo vivo por el placer de vivir y con la bandera del amor bien alta. Que ya no me alejo de la gente ni les pongo barreras, que cuido y protejo a los míos, que amo intensamente y sin medidas, sin esperar nada del futuro y sin arrepentirme de nada del pasado. Viviendo más fielmente a quien soy en cada día de mi presente.







