Carta #13
Un pequeño lugar para mi en este mundo.
Hace unos días empecé a leer Crying in H-Mart, una novela biográfica de las memorias de la autora sobre la muerte de su madre.
Hace unas semanas terminé de leer El Invencible Verano de Liliana, una novela biográfica de las memorias de la autora sobre el feminicidio de su hermana.
Hace unos días terminé el primer modulo del taller: Llevar a Escena tu Verdad, un taller de acercamiento al Biodrama en Monterrey, con 18 artistas escénicos que mostraron sus inquietudes, sus historias de vida, sus duelos, sus pérdidas, sus ausencias, sus cuestionamientos sobre la vida y su enorme inquietud por alzar la voz.
También hoy terminé de ver Bridgerton, si, la serie más popular de Netflix al momento y que quizá piensen que no tiene nada que ver con todo lo anterior, pero les aseguro que gracias al termino de esta serie es que logro encontrar un poco de sentido a mi vida, a mi propósito, así que sí, tiene todo que ver.
Empezaré por El Invencible Verano de Liliana, porque a pesar de ser la parte más cruda y dolorosa es a la vez la más sencilla de asimilar. Esta novela de la maestra Cristina Rivera Garza, abrió una pregunta en mi ¿por qué quiero que el caso de mi mamá permanezca en la memoria de todos? Acababa de regresar de la residencia en CDMX de dar 4 funciones de la obra y enseguida recibí la noticia de que habíamos quedado en la muestra nacional, repasé las gracias que tenía tan bien aprendidas y ensayadas y al llegar a la frase “esta es mi manera de romper el silencio” me pregunté ¿por qué?
Cristina habla sobre el caso de su hermana, sobre su experiencia tratando de buscar respuestas en su familia, en sus amigos, en la casa en la que sucedió todo, en las calles de esa ciudad, en la escuela que la vió crecer, en las mil cartas que escribió, en la procuraduría general de justicia de México, pero sobre todo en sus propios recuerdos.
Me di cuenta de que hace unos años, cuando me puse a investigar sobre el caso de mi mamá, también me puse muchas barreras. No fui tan directa con mis preguntas hacia mi familia, ni a sus amigos. Decidí no sacar las copias de aquella carpeta amarilla, copias que podría haber sacado, en dónde quizá abría respuestas a las cientos de preguntas que me inundaron toda mi vida. En la novela, Cristina habla sobre como después de 30 años es muy complicado encontrar respuestas. Han pasado casi 20 años desde la muerte de mi madre, y no quiero llegar al día en el que no pueda volver a encontrar esa carpeta.
Hice 404 porque tenía una necesidad de gritar “YA SÉ LA VERDAD, ya podemos hablar de ello”. Pero seguimos sin hablar, al menos no como yo quisiera. Entre las páginas de aquella novela leía las cartas, libretas y diarios con notas por todas partes y pensaba en la única carta que conservo con la letra de mi madre y lo mucho que desearía tener más, mucho más, sus diarios, libretas y notas para entender un poco mejor aquello por lo que estaba pasando, para por lo menos tratar de imaginarlo.
Y por último pensé en mis libretas, en mis diarios y en esa promesa que nos hicimos mi prima y yo: Al morir si soy famosa, vende mis diarios, si no, entiérralos o quémalos conmigo.
Se puede llegar a saber tanto de una persona por lo que escribe, como lo escribe y cuando lo escribe, se puede saber de su pasado, de su presente, de lo que anhela, de lo que teme, de sus heridas y de sus sueños, se puede tener una puerta abierta a su mundo interno.
Y entonces llega a mi Michelle Zauner con su novela Crying in H-Mart y en menos de 50 páginas me dispara con lo siguiente:
My mother died on October 18, 2014, a date I’m always forgetting. I don’t know why exactly. if it’s because I don’t want to remember or if the actual date seems so unimportant in the grand scheme of what we endured.
traducción: “Mi madre murió el 18 de octubre de 2014, una fecha que siempre olvido. No sé exactamente por qué. Si es porque no quiero recordarla o porque la fecha en sí parece tan insignificante en el gran esquema de lo que soportamos.”
En esta novela la autora nos habla sobre como vivió la muerte y enfermedad de su madre, quien murió de cáncer, y se dedica a darnos detalles sobre la relación que tenían, la personalidad tan característica de su mamá, los recuerdos que tiene de ella desde la infancia y los detalles que la hacen recordarla ahora que no está, todo a través de la comida.
What I never seemed to forget is what my mother ate.
Traducción: Lo que nunca olvido al parecer, es lo que mi mamá solía comer.
Pensé en lo mucho que la comida y el olor a comida me recuerda a mi padre, pensé en todas las veces que he olvidado su fecha de cumpleaños, su fecha de fallecimiento, pero como jamás podré olvidar ese olor a comida impregnado en su ropa, como jamás lo olvidaré preparando ceviche, asando carne, comiendo mayonesa directo del tarro, comiendo hamburguesas del Carl’s Jr, llevándome a buffets, preparando y comiendo chicharrones…
Sobre todo pensé que desde el 2022 que estrené 404 supe que ahora tendría que escribir sobre mi padre, llevo ya dos años tratando de hacerlo y no encontrando respuestas claras de como empezar, hasta hoy. ¿Cómo hablar de mi papá sin hablar de comida? Y empecé a escribir todos los recuerdos que tengo con él, todos los que involucran la comida que nos unía o nos separaba.
Y entonces llegamos a Bridgerton. Llevo aproximadamente un mes viendo la serie en sus tres temporadas. Me gustó, principalmente, porque soy una romántica que le encantan los 1800 en Inglaterra. Me fascina la idea de los grandes vestidos, los grandes peinados, los bailes de salón, los paseos en caballo y sobre todo las autoras anónimas…
Y al terminar la última temporada entendí que uno no puede separarse de lo que escribe, que las palabras que llenan nuestros diarios, las historias que publicamos, todo lo que escribimos, es parte esencial de quien somos.
Llevo un mes pensando en que quiero escribir aún más, en que ya me cansé de intentar trabajar para otros, en tratar de encajar en instituciones siempre pensando que la siguiente será la diferencia en mi vida. Pero después de más de 5 intentos estoy segura de que no. No puedo. No es mi lugar. Admiro a la gente que puede y les deseo lo mejor. Se requiere de una capacidad política brutal que yo no tengo ni me interesa tener, hace falta un entendimiento de burocracia y de esquemas de trabajo por niveles de autoridad con los que nunca podré empatizar ni estar de acuerdo. A la fecha sigo sin poder considerar que sea “bueno” para las artes “escolarizar” nuestro trabajo. Agradezco todo el aprendizaje que me he llevado a través de estos 7 años de intentar, y volver a intentar. Pero hoy me despido de esa etapa para siempre.
Me di cuenta de que estar esperando “reconocimiento” de instituciones se estaba volviendo algo excesivamente tóxico en mi vida. Ya no quiero ser la trabajadora ejemplar de nadie, más que de mi misma. No voy a perder más tiempo tratando de dar lo mejor de mi para alzar el nombre de nadie más que no sea yo misma, mis amigos o mis alumnos.
Entendí que cuando muera quisiera que me recordaran por lo que escribía, por las mil veces que me animé a alzar la voz aquí, entre palabras escritas y publicadas, por todas las preguntas que me hice a mi misma y que quizá no logré contestar. Espero que me recuerden leyendo mis diarios y tratando de armar el rompecabezas sin sentido que es mi cabeza, y por lo tanto mi vida.
No espero que me recuerden por los mil trabajos que tuve y no logré mantener, tampoco espero que me recuerden por las amistades que no supe cuidar, por las relaciones fallidas, o por la lejanía que con el paso del tiempo marqué entre mi familia y yo. No espero que me recuerden por las fiestas, ni por las carcajadas, no espero que me recuerden ni si quiera por los personajes que actué en las obras de otros. Solo espero que me recuerden por mis propias palabras escritas en papel, por todo lo que publiqué y lo que no publiqué.
Espero que mi vida tenga sentido solo a través de mis propias palabras. Porque si acaso hay una verdad sobre mi persona, será esta. La que escribo.
De chiquita compraba diarios llenos de colores, de peluche, con candados. Mi lenguaje del amor fue siempre escribir cartas. Recibir cartas es el acto que más me enamora en la vida. Conservo cartas que me han regalado amigos, familia, alumnos, amores. Lo que más me gusta de perderme en un buen libro es la magia que tienen las palabras de otros, para hacerme entender su mundo, su manera de ver el mundo. Lo que más amo de la música son las letras de las canciones, lo que más amo del teatro son las historias…
Hay algo mágico en pasar el amor por la escritura a mi novio. Hay algo inexplicable en los mensajes de personas que escriben inspirados en leer estas cartas. Y si algo quiero hacer del resto de mis días, es dedicarlos al arte en su forma más pura, creando sin esperar nada a cambio.
La escritura esta presente siempre en mi vida.
Y espero que así sea hasta el fin de mis días.
~Cassandra Colis







