Carta #11
Here we go again...
A veces quisiera que la vida fuera más sencilla. Y otras veces no, porque debo confesar que me he vuelto algo así como una adicta a las dificultades que esta me plantea. Como si fuera un juego, hay días que me despierto pensando: “venga, a que hoy tampoco puedes conmigo”. Siento que mi vida se ha vuelto una competencia contra el “destino” “universo” “Dios” o como quieran llamarle.
Y a veces me sorprendo porque llegan oportunidades y personas hermosas a mi vida, o también porque suceden tragedias cerca mío y pienso: no estoy tan mal. Porque sigo teniendo un techo sobre mi cabeza y una persona que me dice “te amo” todos los días. A veces me siento millonaria porque me veo dando funciones en escenarios, compartiendo mi historia con otros, me llegan mensajes hermosos de gente que lee mis cartas, que consumen mi trabajo y que se sienten parte de algo más grande.
Hace dos semanas cerré el Encuentro de Teatro Nuevo León, en La Gran Sala del Teatro de la Ciudad, mi primera vez presentándome en ese hermoso teatro a sala abierta, me sentía extremadamente orgullosa de mi, aparte a mis alumnos les encantó, a mi familia y amigos les encantó, nos divertimos mucho, fue una gran experiencia. Por supuesto que como siempre hubo gente que fue a verla con una predisposición de que no les gustaría, y otros tantos que quizá la vieron con la mejor de las intenciones y solo no les gustó porque no era lo que esperaban o porque el teatro contemporáneo no es de su agrado. Lo cuál es completamente valido porque al final las ocurrencias de unos son el arte que cambia la vida de otros, lo que a unos nos parece superficial y mal teatro a otros les salva la vida o de perdido les da para comer.
Después de este sabor de boca agridulce viajé a cdmx como parte de una residencia de la Compañía Gorguz Teatro, salir de gira por tanto tiempo siempre es hermoso y difícil al mismo tiempo. Te alejas de tu casa, de tus seres queridos y de tus mascotas, los extrañas todos los días. Aprendes a vivir en comuna con tus compañeros y las amistades se vuelven más grandes, hay peleas y malos entendidos pero sobre todo noches de platicas profundas, abrazos sinceros y un montón de carcajadas. Así es como tu compañía de teatro se vuelve tu familia, cuando te despiertan con un “buenos días” cantadito todas las mañanas, te preparan o les preparas el desayuno, cuando te enfermas de la panza y te cuidan, te llevan al doctor o te toman fotos para reírse de ti cuando estés mejor.
Como parte de la residencia presentamos 4 obras y tres talleres, (yo estuve solo dos semanas, del mes completo) para presentar Olegaroy, 404 Not Found y mi taller de Acercamiento al Biodrama, las tres experiencias fueron maravillosas y aterradoras al mismo tiempo. Al final estamos como compañía del norte presentando nuestro trabajo en la capital, es difícil lidiar con las emociones entre no confiarnos demasiado y tampoco preocuparnos demasiado, disfrutar y confiar en el trabajo pero al mismo tiempo tomarlo con la seriedad que se merece.
Todo se vuelve más complejo cuando tienes ansiedad. Debería de hablar más seguido sobre mi ansiedad, o quizá ya lo hago y solo no he sido muy consciente al respecto. Mi ansiedad es mi peor enemigo, aunque a veces también me salva la vida. Mi ansiedad es esa voz en mi cabeza que me dice “alejate de esta persona, porque sobrepasó tus limites y si sigues ahí te hará daño” y luego el proceso de alejarme de esa persona igual me duele un huevo pero entiendo que si no lo hubiera hecho habría sido peor. También es la voz que me avisa cuando se viene algo complicado, es la voz que me dice “te van a correr” y me lo vuelve a repetir cientos de veces hasta que pasa y entones el día que sucede ya no me toma tanto por sorpresa.
En las últimas semanas del semestre pasado me tomé el tiempo de despedirme de todos mis alumnos, lloré con ellos y me dieron regalos para recordarlos por siempre, había una voz en mi cabeza que me decía ¿para que te despides loca?, aquí vas a seguir. Pero mi ansiedad me decía, por supuesto que no vas a seguir, sabes perfectamente que no te van a re contratar. Y así fue, estando en ciudad de México sintiendo que estaba cumpliendo un sueño, recibí la llamada de Recursos Humanos para decirme que no me iban a re-contratar.
Una parte de mi se quebró en mil pedacitos y lloró. pero otra parte de mi lo tenia más asimilado y en el fondo sabía que todo pasa por algo y que es una de esas situaciones en las que la vida te quita a la fuerza de los lugares en los que no debes de estar, porque si algo tengo bien claro es que no quería terminar siendo la maestra que le dijera a un alumno “yo ya no hago teatro por amor al arte” jamás. Prefiero arreglármelas con tres pesos en la cartera y seguir haciendo teatro, prefiero trabajar en una cafetería para pagar una renta y poder seguir haciendo teatro, prefiero quedarme sola y viviendo debajo de un puente para seguir haciendo teatro.
Ven, es que la vida siempre es así, nada puede estar 100% bien y nada puede estar 100% mal. Viendo mi cartera vacía mis tarjetas casi en ceros, con deudas por todos lados, lancé mi primera carta pagada y en el primer día se suscribieron 2 personas. (no es mucho monetareamente pero significa el mundo entero en mi corazón). Una de las platicas profundas que tuvimos estando allá iba sobre como todos los que hacemos teatro/danza somos privilegiados.
Me quedé dandole vueltas en mi cabeza, una y otra vez… porque yo pensaba que preocuparme por como pagar la renta cada mes no me sonaba a privilegio, o no poder llamarle a mi papá y decirle por favor rescátame, tampoco me sonaba a privilegio.
Pero, claro! como hubiera descubierto que me gustaba el teatro si no hubiera sido porque mi familia no tuvo ningún inconveniente con que yo estudiara esto, y que a pesar de que mis papás ya no estaban mis abuelos se esforzaron por pagarme la carrera completa, como no voy a ser privilegiada si fui la niña que estuvo en clases de todo tipo desde chiquita, que le permitieron descubrir que le gustaba y que no le gustaba, como no voy a ser privilegiada si mis papás a pesar de su divorcio siempre se mantuvieron unidos por mi, me hicieron piñatas todos los años, me llenaron de regalos y recuerdos… como no voy a ser privilegiada si cuando me quedé sin nada pude correr a casa de mi abuelita y regresar a un cuarto que ya no era mi cuarto pero donde podía llorar a gusto y una vez más volver a empezar, cómo no voy a ser privilegiada si tengo tíos y tías al por mayor que siempre que pueden me apoyan ¿Como no voy a ser privilegiada? si sé que la vida me va a dar lo que sea que necesite para salir adelante, porque ella tampoco quiere que pierda en este juego, nos necesitamos las dos.
Así que hoy a mis 28 años, a seis meses de cumplir 29, mi último año de 20añera, me encuentro desempleada, preocupada por como hacer para conseguir la renta de los próximos meses, preocupada por pensar si tendré que meterme un tiempo a algún trabajo que odie, preocupada por saber si seré capaz de vivir 100% del arte. Me siento preocupada por pensar que aún me queda mucho por sanar, que tengo que volver a terapia pronto, que hay veces que me doy cuenta que aún estoy muy rota, que aún tengo muchos miedos, que no quiero hacerle daño a las personas que más amo, que aún me descubro incapaz de amar correctamente y aún más incapaz de demostrarlo como quisiera, que aún hay noches que solo quiero que me abrace mi papá, que tengo miedo de no volver a sentirme 100% segura en algún lugar. Descubriendo que aún me falta perder a mucha gente más, que muchos amigos no eran amigos, eran solo personas que esperaban una lealtad hueca de mi parte, una gratitud vacía. Ahora a mis 28 años descubro que a veces si quiero ser mamá y al mismo tiempo me da pavor saber que no puedo, que no podría. Que jamás sería el tipo de persona que trae al mundo una criatura sin tener un plan, que quizá preferiría adoptar, luego pienso que no sea ridícula que primero debería darle una mejor vida a mis gatos o empezar por un perro. A mis 28 años me siento lo más chiquita que me he sentido en mucho tiempo pero también optimista, emocionada llena de una ansiedad muy grande que me dice que ya es hora de dar otro gran salto al vacío, y que quizá todo va a salir bien.
Así que… here we go again.
Si quieres apoyar mi arte, suscribirte a estas cartas gratuitas, si te interesa leer las de paga también puedes suscribirte en este link: https://open.substack.com/pub/colis/p/mi-primer-amor?r=kymid&utm_campaign=post&utm_medium=web
Ahí estaré dejando una historia de ficción que escribí hace algunos años, pensando en algún día poder publicarla, me encantará leer sus comentarios.
Así mismo síganme en Instagram y Facebook porque pronto anunciaré algunas clases y talleres que estaré impartiendo en el mes de julio y algunas próximas funciones entre agosto y octubre.
Gracias por el apoyo siempre!





