Carta #1
La atemporalidad, el olfato y otros temas...
A veces aún me pregunto, ¿cómo fue que llegue aquí? ¿Cuál es mi propósito en el arte y en la vida? A veces me pregunto, ¿por qué yo? ¿por qué teatro?
El teatro una vez más a encontrado la manera de sorprenderme, de sacudirme, sacarme de mi zona de confort y aventurarme a cuestionarme todo para quizá encontrar alguna pregunta que me lleve a alguna posible respuesta en dónde pueda encontrar un poco de calma y mucho gozo.
Estas vacaciones (específicamente estos primeros días de abril) decidí perder algunos miedos y buscar crear la vida que siempre he soñado. Una de las cosas que he decidido es empezar a enumerar estas cartas para ver el progreso que mis pensamientos, (y por lo tanto, mi arte y mis creaciones), tienen a lo largo de un año.
Quiero comprometerme a escribir una carta por semana con todas las inquietudes que traigo en mi cabecita y con pequeños fragmentos de las cosas que voy creando a la par de mis inquietudes, hoy comenzamos con: ATEMPORAL.
En Diciembre del 2022, un mes después del estreno de 404 Not Found, escribí las primeras lineas de una nueva obra de teatro:
“…Ella dio un paso, y claramente vi como su cuerpo atravesaba la reja, quizá si fuera un fantasma, pensé. Yo retrocedí un paso. Ella avanzó dos pasos. Yo avancé un paso más. No sé porqué avance si estaba muerta de miedo, la única manera que tengo de explicarlo es que mi cuerpo se sentía como un imán que buscaba chocar contra ella. De pronto sopló un aire fuerte y frío. Se me puso la piel de gallina. Me acerqué un paso más y ella otro, y así nos fuimos acercando como en una danza de estrellas, hasta estar lo suficientemente cerca como para poder olerla.
Ella olía a girasoles, sal de mar y la luna. La mezcla exacta. Perfecta. El miedo desapareció…”
Y así di vida a Azul, una niña de 10 años que esta tratando de entender el mundo, que se cuestiona todo, todo el tiempo. Una niña que se enamora por primera vez y no sabe que hacer con ello. Una niña que vive ausencias sin saberlo, y que termina envuelta en un mundo mágico para no ser consumida por el mundo real.
En el 2023, creo que cerca de Mayo, decidí que esta nueva obra se llamaría ATEMPORAL porque quería hablar justo de eso. Tenía una gran inquietud de investigar sobre la atemporalidad, sobre estar presente y a la vez estar ausente, estar suspendido en el tiempo, viviendo en automático, entre el mundo real y un mundo de fantasía, aquí, pero lejos de aquí. Quería hablar también sobre la imaginación como salva vidas, sobre la infancia como campo de guerra. Quería por supuesto hablar de mi, de mi propia infancia. Quería encontrar una manera de hablar sobre la muerte a los niños sin ser cancelada por ello.
Y sola se quedó.
A sus 6 años su mamá enfermó, no supieron de que, no supieron cómo, solo que la enfermedad la fue consumiendo por dentro día tras día, hora tras hora. Primero empezó a cansarse, se mareaba, después la comida dejó de ser recibida por su cuerpo y la regresaba con vómitos todas las noches, llegó el día en el que ya no pudo pararse de la cama, su cuerpo comenzó a envejecer rápidamente, incluso más rápido que la abuela. Su piel se volvió delgada y grisácea, su cuerpo eran puros huesos, y su mirada era pérdida, cansada.Denisse y su papá salían en las noches a rezarle a Selene, la Diosa de la luna, y le pedían que sanara a su mamá, creían que al tener el mismo nombre recibiría su bendición, pero no fue así, Selene no los escuchó y poco a poco la luz dentro de su mamá se apagó. Un día sin darse cuenta presenció las últimas palabras, otro día la última sonrisa y al final, un día, el último aliento.
Denisse no lloró. La muerte no significaba nada para ella. No entendía cómo ni por qué mueren las personas, pero pronto entendería lo que significaba ser una niña sin mamá.
En mi opinión, no hay otra manera de crear y de hacer arte más que partiendo de uno mismo, de sus experiencias, de sus inquietudes, de las cosas que nos roban el sueño, de las cosas que nos hacen cuestionarnos quien somos y por que somos así.
Con Atemporal hablo sobre mi, y sobre todos los que perdimos a alguien de niños. Hablo sobre mi mamá, sobre mi papá, sobre mi abuela, sobre mi primer amor y sobre el último. Hablo sobre mis alumnos, sobre una de mis mejores amigas, sobre su mamá, sobre las perdidas y ausencias de la gente que amo. Hablo sobre mi abuela perdiendo un hijo, sobre las niñas que crecieron con padres ausentes, sobre las madres que criaron solteras. Hablo sobre todos aquellos que nos enamoramos a una edad tan corta que sentimos que fue el amor más puro y hermoso que hemos experimentado. Pero también creo que es muy importante (y curioso) recalcar que en atemporal por sobre todas estas cosas… hablo sobre el olfato.
Si, el olfato.
En un estudio reciente que leí, se encontró que el 25% de los estudiantes universitarios preferirían perder el olfato a quedarse para siempre sin su teléfono celular. Y el 50% de las mujeres preferirían perder el olfato a quedarse sin cabello.
El olfato, de nuestros 5 sentidos, es el menos valorado. ¿Por qué?
Después de leer este estudio me quedé pensando en la importancia del olfato en mi vida, llegue a la conclusión de que yo preferiría no tener teléfono ni cabello nunca más antes de perder este sentido porque me di cuenta que yo me enamoro cuando veo los ojos de quien me ama, me enamoro cuando me susurran cosas al oído, me enamoro con los abrazos, los besos y las caricias pero sobre todo me enamoro con su olor. Me enamoro de las mezclas de olores que conforman el recuerdo que tengo de mis seres queridos, aún si estos olores no son los más placenteros…
Mi papá, por ejemplo, huele a chicharrón, (si, se los juro a chicharrón prensado) a manteca, huele a cerveza, huele a sudor, también huele a carro nuevo, huele a piel de bota vaquera, huele al humo de cigarro impregnado en el cuero, huele a hojas de libro usado y huele a tierra mojada en carretera.
¿Cómo podría yo renunciar a mi olfato, cuando los recuerdos más hermosos de mis seres queridos están arraigados al recuerdo de sus olores?
Así que decidí crear un personaje que vive su vida y sus relaciones con la gente que ama a partir de los olores. Reconociendo las extrañas mezclas de olores que conforman a una persona. Y desde entonces busco ir creando nuevos recuerdos en mi vida a partir de mi olfato.
Esta primavera para mi ha sido una mezcla de pintura fresca (pintura verde, porque no todos los colores huelen igual, claro), naranjas secándose bajo el sol, anacahuitas floreciendo, coco y café en agua caliente, fresas con limón, margaritas recién cortadas y lagrimas de nostalgia, (porque no todas las lagrimas huelen igual, claro).
Y tu primavera, ¿a qué huele?
Así, despido esta primer carta, deseándoles un hermoso domingo y esperando que esta carta les de la posibilidad de crear algo, o por lo menos dejé un ustedes una inquietud por encontrar en los olores un hermoso recuerdo de abril para guardar por siempre.






