¿Amor propio?
Cuidando a mi niña interior.
Hace unos días mi novio salió por un viaje de trabajo, y después de 4 años me vi en la necesidad de estar sola. Sabía que el tendría este viaje pero no me había detenido a realmente pensar que estaría SOLA.
No soy el tipo de persona que le teme a estar sola. No me da miedo la oscuridad, no soy de las que esta pensando todo el tiempo que lago malo me puede pasar, sin embargo en toda mi vida, o al menos en los últimos 10 años nunca había estado sola.
De chiquita vivía con mis papás, se divorciaron y vivía con mi mamá, mamá trabajaba desde casa, o cuando daba clases en la academia me llevaba con ella. Siempre fui de tener muchos amigos en la escuela, nunca era de las que estaban “solas” en el recreo o en la salida. Cuando murió mamá me fui a casa de mi abuela donde vivía mi papá y muchas tías, luego me fui a vivir sola con mi papá pero también entre a la adolescencia y empece a tener más amigos, salía, tomaba o me quedaba fines de semana enteros en casa de mi mejor amiga con su familia. Luego murió papá y me regresé a casa de mi abuela con mis tías ahora casadas y con hijos, siempre conviviendo con mis primos. Empecé a salir a tomar, a tener novios y llenaba mis huequitos vacíos con ellos y sus familias. Entre a la universidad y la facultad de artes escénicas me consumió completamente, me la pasaba en clases, ensayando o viendo teatro siempre acompañada. Apenas me gradué conseguí trabajo en un colegio llene mis días de cientos y cientos de niños. Empecé a hacer teatro de manera profesional, formé mi familia de teatro y mis días volvieron a inundarse de ensayos y presentaciones. Entonces conocí a Baudi y me enamoré. Al mes de conocerlo empezamos a salir, al mes de estar saliendo nos hicimos novios y al mes de novios nos fuimos a vivir juntos, y desde entonces llevo 4 años y 2 meses en esta relación, en este departamento.
Baudi tiene un trabajo remoto y toda su vida a trabajado desde casa, él pasa mucho tiempo a solas en casa pero cuando yo estoy en casa nunca estoy sola, siempre estamos los dos. Así que ésta fue la primera vez que realmente estuve sola durante 3 noches y cuatro días y no me esperaba todo lo que pasó.
El primer día me quedé encerrada fuera de la casa en pijama, después de salir a sacar la basura. Me dio un ataque de ansiedad, tenía planes de salir y ver gente y cancelé una cosa por otra hasta que al final no hice nada más que estar encerrada en casa y sacar mis frustraciones a través de la limpieza de la casa. Estaba muy preocupada por Baudi y me sentía mamá gallina tratando de asegurarme de que él se la estuviera pasando bien, me quedé sin dinero, tenía quizá solo 200 pesos porque estaba esperando recibir mi pago del mes, me quedé sin despensa y me vi forzada a cocinar después de 4 años de ser baudi quién cocina en la casa.
Y entonces entendí que mi yo de hace 4 años habría vivido de cereal, papitas y tostadas con atún, pero mi yo de hoy se forzó a hacerse comidas nutritivas y ricas para sobrellevar mi semana. Mi yo de hace 4 años habría faltado al ballet, habría salido de peda las 3 noches, desvelándome y durmiendo hasta tarde, pero mi yo de hoy se aseguro de tener suficiente descanso para dar mi 100% en el ballet y aparte mi yo de hoy priorizo y se aseguro de que todos los días pudiese realmente disfrutar de mi primer tiempo a solas.
Tengo un amigo que odia que hablemos sobre “amor propio” se burla y cada vez que le decimos que tiene que ir a terapia le saca la vuelta diciendo que no servirá de nada. Y yo siempre soy la amiga que se enoja y quiere forzarlo a que entienda la importancia de los buenos hábitos, del amor propio y de ir a terapia, pero ahora que estuve sola y refleccionaba sobre la Cass del pasado y la Cass de hoy, entendí que no es fácil.
A nadie le gusta que le digan que la solución a sus problemas es el amor propio y mucho menos que les digan que necesitan ir a terapia. Porque la verdad es que no es un botón de amor propio que uno presiona e inmediatamente se ama. En realidad aprender a quererse es extremadamente difícil. Y hay mucho trabajo detrás. Tienes que obligarte a hacer ejercicio, a tomar agua, a comer bien, a salir a caminar, tienes que obligarte a convivir con otras personas, tienes que forzarte a salir de la cama. No es que a unos les vaya bien y a otros mal, es que unos se esfuerzan más que otros.
Y me es muy importante recalcar que esto no quiere decir que no existan los privilegios, porque claro que los hay. Pero si estás leyendo está carta estoy asumiendo que tienes los mismos o muy similares privilegios que tengo yo, por lo cual me tomo a libertad de asumir que todo lo que necesitas depende más de ti que de otros.
El lunes, mi segundo días sola, decidí que tenía que obligarme a disfrutar mi tiempo a solas. Así que me desperté temprano, me preparé el desayuno, me aseguré de tomar suficiente agua, me forcé a hacer ejercicio, fui a ballet, escuché un podcast, avance trabajo pendiente, bailé frente al espejo, terminé la newsletter de la semana pasada y empecé a escribir este, me di 2 horas de lectura, practiqué hobbies y también hice lo más difícil… Me quedé en silencio durante 1 hora exacta haciendo nada más que escuchando todo lo que pasaba en mi cabeza. Y volví a repetir esto el martes y el miércoles.
Ahora que vuelvo a tener mi rutina normal y que en la casa esta siempre Baudi esperándome, me doy cuenta de lo afortunada que he sido todo este tiempo por tener gente a mi alrededor que me hiciera sentir acompañada. Sin embargo me doy cuenta de que tengo mucho que agradecerme a mi misma por los pequeños cambios que llevo haciendo año tras año, que ahora no parecen tan pequeños porque veo los resultados.
Y es que al final la decisión es tuya. No puedes molestarte con otros por no contestar mensajes cuando los necesitas, no puedes asumir que las personas a tu alrededor estarán para ti cuando sea que los necesites. No puedes enojarte con alguien por no decirte lo que quieres escuchar, ni puedes echarle la culpa a la gente que te rodea por ser como eres, o estarla pasando mal. El único responsable de tu vida y de tu ánimo, eres tú. Y si quieres cambiar tienes que hacerlo tu.
¿Que pequeños cambios estás haciendo hoy, para que en unos años puedas ver los resultados magnificados? ¿Sabes pasar tiempo a solas? ¿Que actividades haces contigo y para ti? ¿Te molesta cuando otros no están para ti? ¿Por qué? ¿Has pensado que eso que tanto le exiges a otros podrías dártelo tu mismo? ¿Sigues negando la idea de ir a terapia a pesar de sentir que tu vida no tiene sentido? ¿Prefieres ignorar tus pensamientos antes que sentarte a tomar acciones para cambiar tu estilo de vida?
Quizá ya llego el momento de dejar de culpar a otros y empezar a actuar.
- Cassandra Colis



